La delicada situación del sector depende en gran medida de que los bancos tengan paciencia y colaboren para mantener, en el sentido financiero, a las inmobiliarias. Este es uno de los mensajes que ha lanzado Fernando Martín, presidente de Martinsa-Fadesa y del G-14, en un desayuno informativo con El Confidencial. "Es cierto que la situación es muy mala, sería absurdo negarlo. Mejorarla depende de los bancos acreedores: si ellos no quieren, aquí no se salva nadie".
Para Martín, el parón en el mercado inmobiliario español es un hecho evidente, algo más que una obviedad. "Tan evidente, que en el último trimestre de 2007 se han iniciado un 72% menos de viviendas que el año anterior y la previsión para el presente ejercicio es que no se superen las 250.000".
El otro problema de los inmobiliarios es su relación de dependencia con los bancos acreedores, a los que Martín ha pedido que colaboren en la salida de esta situación y que, al menos, "si no quieren prestar más dinero, que por lo menos no nos quiten el que nos dejaron". En su opinión, los bancos deberían diferenciar entre empresas, porque no todos los proyectos tienen la misma solvencia.
Además de pedir paciencia a la banca, el también presidente e impulsor del G-14, el lobby que agrupa a las empresas inmobiliarias más importantes del país, ha reconocido que han pedido sensibilidad al Gobierno. "Entre otras cosas, hemos firmado el acuerdo con la Federación Española de Municipios y Provincias (FEMP) para facilitar suelo público a las inmobiliarias para construir 200.000 viviendas protegidas al año". Martín ha señalado la vivienda de protección oficial como la nueva apuesta de los promotores.
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